Blog

Blog | Interborders
16 de enero de 2026 0 Comentarios
Logística Sostenible
Desde la optimización de rutas hasta la consolidación de carga, analizamos las herramientas clave que permiten transformar el impacto ambiental en una ventaja competitiva estratégica.

En el complejo ecosistema del comercio exterior, el término huella de carbono ha ganado mucho protagonismo. No se trata solo de una tendencia ecológica pasajera, sino de una métrica técnica esencial para evaluar la sostenibilidad de las operaciones globales. Pero, ¿qué es exactamente? Podemos definirla como el rastro total de gases de efecto invernadero que dejan las actividades humanas, ya sean realizadas por un individuo, una organización o en la fabricación de un producto.

Cada vez que se pone en marcha una maquinaria, se genera electricidad o se despacha un contenedor, se emiten gases como el dióxido de carbono (CO2), el metano o el óxido nitroso. Estos gases se acumulan en la atmósfera, atrayendo el calor y contribuyendo directamente al cambio climático. Para cualquier sector industrial, la huella de carbono se traduce en la cantidad de emisiones asociadas al ciclo de vida completo de un servicio. Medir este impacto es el primer paso crítico para una gestión eficiente, permitiendo a las organizaciones conocer su contribución real al calentamiento global y diseñar planes de descarbonización.

Clasificación y medición del impacto ambiental en la logística

Para comprender mejor cómo se genera este indicador, los estándares globales como el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero dividen las emisiones en tres categorías o "Alcances". Esta estructura es fundamental para aplicar estrategias de responsabilidad ambiental con precisión técnica:

  1. Alcance 1 (Emisiones Directas): Son las que provienen de fuentes que la empresa controla directamente, como la combustión de motores en vehículos propios o los sistemas de refrigeración.
  2. Alcance 2 (Emisiones Indirectas): Se refiere al impacto derivado de la generación de la energía eléctrica que la empresa compra y consume en sus almacenes u oficinas.
  3. Alcance 3 (Otras Emisiones Indirectas): Es el punto más relevante y complejo en el transporte de carga. Incluye las emisiones que ocurren en la cadena de valor, como el transporte contratado a terceros, el manejo de residuos y la producción de insumos comprados.

En el ámbito del transporte internacional, el Alcance 3 suele representar la mayor parte de la huella total. Al cuantificar estas emisiones bajo la unidad de medida de toneladas de CO2 equivalente, las empresas pueden identificar sus puntos operativos y obtener certificaciones internacionales que validan su compromiso con la sustentabilidad corporativa.

Estrategias clave para reducir la huella de carbono

La transición hacia una economía de bajas emisiones requiere de innovación y planificación inteligente. Una de las herramientas más eficaces es la optimización de rutas, que utiliza tecnología para evitar kilómetros innecesarios y reducir el consumo de combustibles fósiles. Asimismo, la consolidación de mercancías juega un rol determinante al maximizar la capacidad de carga de los contenedores, se disminuye la cantidad de viajes requeridos, lo que reduce drásticamente el impacto ambiental por unidad transportada.

Adoptar prácticas de logística verde no solo protege los ecosistemas, sino que mejora la competitividad en mercados exigentes. Los consumidores y socios comerciales actuales priorizan la transparencia en el desempeño ambiental de sus proveedores. La huella de carbono es hoy el termómetro que mide la viabilidad de un negocio a largo plazo. Integrar este indicador en la toma de decisiones garantiza que el crecimiento del comercio mundial sea compatible con la preservación del planeta.

 


0 comentarios

IB

No posee comentarios

¡Let's talk!

We are here to help you

Leave us your concern here

avatar