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27 Feb 2024 0 Comentarios
En poco más de siete años, la empresa de logística atravesó un crecimiento meteórico. Su CEO & founder es parte de una nueva generación que invita a emprender y que pide pista entre los líderes.

Nacida en 2016, Interborders es una empresa de logística cuyo crecimiento meteórico la posicionó en un lugar destacado en el sector. Lucas Bianchi, su CEO & Founder, tiene apenas 32 años. En poco tiempo, logró transformar una pequeña oficina del microcentro en una firma con sedes en Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile, EEUU y, próximamente, Panamá, atendiendo las necesidades tanto del comercio interior como del exterior.

Como parte de una nueva generación de ejecutivos, Bianchi pondera las cualidades de los empresarios argentinos, asegura que el gran desafío del país es potenciar la matriz exportadora y, en base a su experiencia exitosa, alienta el emprendedurismo. "Estando en Argentina, lo que hay que hacer es arriesgar. Es un país para arriesgar. Si arriesgás y te lanzás, el país te devuelve", sostiene.

Periodista: ¿Cómo definís a Interborders?

Lucas Bianchi: Interborders es un agente de carga, una empresa de logística que se divide en dos grandes sectores: comercio exterior y comercio interior. Es una empresa joven, más o menos nueva en el mercado. Estamos hace casi 8 años y venimos creciendo muchísimo. Todo dentro del sector logístico: aduanas, logística y todo lo que tiene que ver transporte de mercadería entre países, ya sea desde Argentina y otros o entre terceros.

P.: ¿Cómo fue la génesis de la compañía?

L.B.: Yo vengo del retail, de empresas de consumo grande. Una vez que cambié mi experiencia laboral a una pyme, vi cómo se manejaba el transporte de mercaderías; vi cierta informalidad en el sector. Quizás no era tan profesional como yo pensaba que podía ser. En 2016 decidí que iba a poner la empresa, que iba a mandarme solo. Alquilé una oficinita en el microcentro y salí a ofrecer el servicio de transporte de mercaderías con ciertos agentes que tenía en el exterior. Era una experiencia que me habían dado las empresas donde había trabajado. Empecé a fomentar los clientes dentro del país.

P.: ¿Cómo te recibió el sector?

L.B.: Es un rubro que suele tener gente muy grande, de mucha experiencia y contactos. Yo noté que, cuando entré en el mercado, siendo una persona joven, con ganas y demás, la aceptación fue buena. A diferencia de otros países, el argentino es muy abierto a trabajar con gente joven. Tomaron las ganas que yo tenía, mis intenciones y mi capacidad para generar negocios. La inserción dentro del país fue buena. Sí noto ciertas diferencias con otros países, pero en Argentina fue muy buena la inserción.

P.: ¿Qué diferencias?

L.B.: En otros países con estructuras más duras y complejas, se trabaja más el contacto y las familias. Es más complejo entrar si no tenés un nombre. A nosotros nos sirvió el nombre que nos hicimos en Argentina para poder trabajar en otros países. En cambio en Argentina quizás eso no lo necesitás. Acá sí se da lugar al emprendedor, al tipo que tiene ganas de trabajar y moverse. Las empresas, por más que sean grandes, tienen un nivel de aceptación mayor. En cambio, en otros países de la región más pequeños, se busca tener contactos, familia, algo que acá no nos pasó. Una vez que entramos en el mercado, pudimos trabajar sin problemas.

P.: Decís que descubriste la oportunidad trabajando en una pyme. ¿Qué fue lo que detectaste?

L.B.: Trabajaba en una pyme como jefe de Comercio Exterior. Teníamos muchos agentes de carga que ofrecían un servicio flojo, poco profesional. En eso siempre yo detecté una oportunidad. Ahí fue donde dije 'montando una empresa, yo puedo ofrecer un servicio mejor que este'. Ahí nacieron las ganas. Después vino pasarlo a los papeles.

P.: Siete años después de su nacimiento, tienen una posición destacada en el mercado, ¿cómo fue el proceso?

L.B.: Yo divido la vida de la empresa en dos. Los primeros tres años fueron para hacernos conocidos; hacernos de un nombre en un mercado complejo y competitivo. Una vez que encontramos buen recurso humano para trabajar, empezamos a aplicar todo lo que tenía pensado. Mucho trabajo y muchas ganas. Fuimos a atacar a muchos clientes grandes. A partir de eso, empezó una expansión en diferentes sectores. En ventas, en compras, contrataciones, RRHH, marketing; abrir una división de logística nacional. Fuimos complementando un poco lo que hacía el agente de carga normal, que era hace el transporte de mercadería de país a país, con el segmento dentro del país: la logística nacional, el camión. Argentina es un país muy extenso, que siempre necesita transporte por carretera. Con la unión de las dos divisiones, más juventud y ganas, la empresa empezó a crecer mucho. La pandemia fue para nosotros un punto de inflexión. Trabajamos con muchos clientes de insumos médicos. En pandemia eso nos ayudó muchísimo. A partir de esa plataforma, empezamos a trabajar con distintos sectores: agro, textiles, bazar, juguetes, etc. Todo eso junto fue generando presión sobre el mercado. Esa imagen que teníamos empezó a trasladarse y ahí empezamos a captar muchos clientes.

P.: En ese crecimiento también se da tu reconversión como CEO. ¿Cómo fue ese cambio?

L.B.: No es fácil. Todos los días se aprende algo nuevo. Hay un punto de inflexión en pandemia donde tuvimos que usar los recursos de la mejor forma posible. Eso me hizo crecer mucho internamente. Empecé a delegar un poco más, empecé a tener personas de más confianza que se encarguen de las directrices hacia abajo. Mucho mando medio. Con eso empecé a liberarme de las tareas operativas y empecé a dedicarme a pensar estratégicamente, que es lo que tiene que hacer un director de empresa. En época de pandemia, tuvimos que hacer mucho con pocos recursos. Ahí empezamos a tener mucho más contacto entre nosotros; empecé a crecer mucho personalmente. Crecimos mucho gracias a que conseguí buena gente. Eso es lo principal. Conseguí buena gente, que puede trabajar conmigo codo a codo y con ganas. Eso me liberó a mí del estrés diario y me hizo crecer. Empezar a entender estructuralmente las cosas, entender más al empleado, tratar de darle más beneficios.

P.: Hay un perfil de empleado joven.

L.B.: Es una empresa muy joven. Hay chicos de entre 20 a 35 años. Hay gente con más años también. Lo que buscamos como perfil de empresa es a la persona que tenga ganas de trabajar. Podés tener el mejor CV del mundo, pero no sirve si no tenés ganas de trabajar. Esa es una de las principales cosas que pedimos: gente con ganas de trabajar. Este mercado todavía no es un mercado que tengas una barrera de entrada compleja como puede ser otro. Nos nutrimos de gente que tiene ganas de trabajar. Si la gente que tiene ganas de trabajar está adentro de tu empresa y el recurso humano es bueno, es imposible que no crezcas.

P.: ¿Te sirve como líder compartir un código generacional?

L.B.: Sí, ayuda mucho para el diálogo del día a día. También tenemos gente grande que nos ha aportado desde el lado de la experiencia y también a saber tratarlos. No tienen nuestro mismo diálogo, nuestro mismo dialecto, nuestros mismos códigos, pero también nos ayudan desde la experiencia. Con la juventud hablamos un mismo idioma y ahí está el querer crecer, el querer hacernos más grandes. Con toda esa cultura, la empresa se va haciendo y se va a seguir haciendo.

P.: ¿Qué lugar creés que ocupa Interborders en el desarrollo del país?

L.B.: Formamos parte fundamental de la cadena económica del país. Lo que hacemos es transportar las mercaderías de los clientes más grandes. Al cliente hay que asesorarlo; mostrarle las mejores opciones, vías, rutas y tarifas. En ese punto es donde la empresa logística se vuelve tan importante. Además de ofrecerles servicios, somos los que aconsejamos a los importadores y exportadores para distintas situaciones. A los exportadores, los apoyamos con las tarifas, las rutas navegables, qué línea marítima para cada segmento. Eso genera que el exportador logre competitividad en el mercado y posicione su producto en otro país.

Al importador, para reducir costos. Con esa reducción intentamos que llegue el producto al país con el mejor precio posible y que ayude a bajar un poquito la inflación. Nos metemos mucho en el sector agroexportador porque ofrecemos un proceso de consultoría dentro de la empresa para exportadores, sobre todo para exportadores pequeños que quieren empezar. Creemos que eso es lo que vale: el tipo que quiere salir a exportar sus granos, su maquinaria, sus productos, su manufactura. Eso es lo que va a generar dólares para el país. Formamos parte fundamental de ambos sectores, el importador y el exportador. Nuestra función es clave en el mercado.

P.: ¿Cuál creés que es el diferencial de Interborders?

L.B.: Si bien hay muchas buenas empresas en el mercado, nuestro nivel de servicio es muy bueno. Tenemos un servicio muy personalizado. Cada cliente tiene su ejecutivo de cuentas, lo puede llamar todo el tiempo. Tiene los sectores divididos, puede llamar a distintos sectores dentro de la empresa. Hay una imagen de la empresa que genera confiabilidad. Tenemos contratos alrededor de todo el mundo que nos generan tarifas muy buenas. Somos una empresa que tiene una buena cantidad de clientes hace mucho tiempo. No solemos perder clientes. Tenemos un nivel de fidelidad muy grande y muy difícil de encontrar en un mercado donde el cliente rota tanto a su proveedor.

P.: Con la pandemia en el pasado, el gran tema mundial es la guerra en Europa. ¿Cómo impacta en el sector?

L.B.: Hay varios sectores que se van perjudicando o beneficiando. Eso es lo que tenemos de bueno nosotros, que trabajamos con distintos sectores. No nos abocamos a un mercado solo. Vemos como determinadas situaciones van generando distintas disrupciones dentro del mercado. La guerra entre Rusia y Ucrania nos generó una pérdida grande de carga de lo que salía de Argentina hacia Rusia. Las líneas marítimas empezaron a cortar los servicios a Rusia. Nos encontramos con tarifas mucho más altas; perdimos muchos negocios. Eso generó que perdiéramos carga en ese segmento. Pero, por ejemplo, la exportación de gas a través de Chile y un poquito Argentina y Uruguay se vio beneficiada. En Europa había menos, entonces Rusia no vendía tanto y pudimos enganchar un poco de ese mercado. Diversificando mucho, cuando pasa algo tan grave como una guerra, tenés sectores que se benefician y otros que se perjudican. Hay que saber encontrar el meollo y ubicarse adentro.

P.: Es un sector que se estabiliza.

L.B.: Siempre aparece el punto de inflexión. Si estás en distintos sectores, en algún momento lo encontrás y te movés hacia donde va. Eso lo hace entretenido y muy volátil.

P.: ¿Cómo fue el primer semestre del 2023?

L.B.: Para nosotros, y creo que para el país en general, no fue un gran semestre. Hubo muchas bajas en los volúmenes de carga. Hoy el comercio exterior en el país está muy afectado. Hay muchísima restricción para el importador, lo que genera muchas bajas en el volumen de carga. La sequía afectó muy duro al campo. Tuvimos mucho menos volumen de carga de exportación. A la vez, la región está deprimida en cuanto a consumo. China, que es el mayor termómetro, también está con depresión, con stocks altos, entonces compró menos. Fue un semestre no de los más alentadores, pero creemos que para el segundo semestre va a mejorar la cosa y que el 2024 puede ser un buen año. China va a estar un poco más desabastecida de los stocks que se generaron en la pandemia, el gasoducto va a ayudar mucho al país para tener un flujo de dólares y poder importar más, el clima no va a ser tan adverso como este año. Desde la región, creo que va a ser mejor que este año. Fue un primer semestre duro, el próximo semestre creo que va a ser un poquito mejor. Pero es un año electoral y hay muchas cosas que cuidar. Eso genera que haya un poco menos de inversión y que la gente se mande un poco menos.

P.: ¿Cuál creés que debería ser la agenda del país para el futuro próximo?

L.B.: Estoy casi seguro que lo que hay que hacer es ampliar la matriz exportadora. El problema del dólar en Argentina es un problema crónico que hay que resolver y hoy es la madre de los problemas. Todos los desbarajustes que se generan en el país son por la falta de reservas en el Banco Central. Hay que impulsar la matriz exportadora: sacarle las retenciones, sacarle el pie de encima y que se libere, cuidando el mercado interno, como se debe hacer, pero hay que liberar un poco más al exportador. Tenemos un país increíblemente rico, que puede exportar distintos tipos de productos a gran escala y hay que liberar un poco esa matriz. La madre de las batallas es que haya más dólares en el país y, a partir de eso, se van solventado todos los desbarajustes que tenemos.

P.: Sos de una generación que está tomando la posta. ¿Qué rol creés que tienen estos nuevos liderazgos?

L.B.: Las nuevas generaciones están aportando un nuevo paradigma. La sociedad en sí, si nos metemos más en lo político, está un poco cansada de lo mismo de siempre. Las nuevas generaciones, las nuevas cabezas, generan un mundo más unido, más lazos con los otros países. Esa nueva visión todavía no se plasma a nivel estatal. Argentina, sobre todo, sigue siendo un poco retraída en ese sentido. Por lo que venimos hablando cuando nos juntamos con otros directores, se necesita un cambio de pensamiento, de estructuras. Las nuevas generaciones pueden aportar desde esa visión que no está tan sesgada como la de las personas más grandes.

P.: ¿Considerás que hay una visión más global en la actualidad?

L.B.: Es imposible pensar en un país aislado del mundo. Argentina tiene esas cosas, que pareciera que en ciertas cosas estamos aislados. Hay que saber conectar lo bueno de la globalización, cuidando siempre el mercado interno y la gente que tenemos en el país, pero interconectándonos. Es un mundo que hoy movés una pieza en un costado, en Rusia, y te afecta acá. Hay que pensar un poco más en el todo.

P.: ¿Qué valor agregado tiene el empresario argentino?

L.B.: Nosotros trabajamos en varios países. El empresario argentino es único. Las ganas, la creatividad y el carisma que tiene para enfrentar las cosas son únicas. Un poco por como es el país con el empresario, que estás obligado a encontrar soluciones todo el tiempo sobre la marcha. Hay un nivel de variaciones, de volatilidad y picos que lo que generan es que estés todo el tiempo atento y encontrando una solución nueva a un problema nuevo que se te genera. Eso, cuando lo trasladás a otro país, genera un diferencial. El recurso humano argentino, en general -no solo directores, CEOs y empresarios-, está acostumbrado a moverse en el barro. Cuando te movés a otro país mucho más estable, mucho más tranquilo, se genera una diferencia muy linda con el recurso humano argentino. Está mucho más preparado para los vaivenes, sabe cómo manejarse, tiene mucha más cintura. Lo hago extensivo a todo el empleariado argentino: desde un analista, un jefe, hasta un CEO. Creo que el recurso humano argentino es fantástico, y lo digo teniendo oficinas en varios países. Es único.

P.: El año pasado abrieron una oficina en Asunción. ¿De qué se trata este plan de expansión?

L.B.: Tenemos oficinas en Montevideo y Asunción y hace dos meses abrimos en Santiago de Chile y en Córdoba. En septiembre vamos a abrir en Panamá. Tendremos nuestras seis oficinas operativas para septiembre, además de otra operativa en Miami. La expansión se genera por el recurso humano argentino; plasmarlo en otro lado seguro genera un valor agregado para el país donde desembarquemos y también para nosotros como empresa. La visión argentina es muy distinta en el plano latinoamericano. La apertura de las oficinas es para diversificar y para que los clientes tengan apoyo en esos lugares donde tenemos operaciones.

P.: En base a tu experiencia, ¿qué le dirías a alguien que quiere emprender?

L.B.: Estando en Argentina, lo que hay que hacer es arriesgar. Es un país para arriesgar. Si arriesgás y te lanzás, el país te devuelve. Es un país de muchas oportunidades, con muchos sectores para trabajar. Los chicos de hoy, las nuevas generaciones, están muy preparados, están muy informados. Lanzarse a hacer algo por su cuenta siempre en algún momento va a rendir frutos. La juventud en Argentina está muy preparada para eso. Yo vengo de la universidad y la universidad pública es excelente, hay muy buenas escuelas. Creo que el nivel de educación que tenemos en el país permite a cualquiera arriesgarse, mandarse, emprender. Generar una empresa y que no solo sea aceptada en el país sino en toda la región. El empresariado argentino hoy tiene muchos componentes jóvenes, que son chicos y se arriesgaron. Sin miedo: mandarse, que no hay mucho que perder en ese sentido.

 

Leé la nota original haciendo clic acá.


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