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16 de enero de 2026 0 Comentarios
Comercio Exterior
El salto hacia el Mercosur marca el inicio de una transformación que promete revolucionar la oferta exportable y los servicios logísticos de Panamá

El panorama económico de Panamá se encuentra en un punto de inflexión estratégico. Con la mirada puesta en el año 2026, el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), ha diseñado un plan de acción integral que busca posicionar al país como el hub logístico y comercial indiscutible de América Latina. Esta hoja de ruta no solo se centra en el crecimiento interno, sino en una agresiva estrategia de atracción de capitales extranjeros y la consolidación de alianzas con bloques económicos de gran envergadura.

La gestión liderada por el ministro Julio Moltó subraya que la competitividad del país depende directamente de su capacidad para modernizar sus procesos. En este sentido, la logística internacional se erige como la columna vertebral de esta transformación, aprovechando la infraestructura del Canal y los puertos panameños para conectar de forma más eficiente los mercados globales. La meta es convertir cada ventaja geográfica en un beneficio económico directo para la población.

Hacia una integración histórica con el Mercosur

Uno de los anuncios más relevantes es el inicio formal de las negociaciones con el Mercado Común del Sur (Mercosur). A partir de enero de 2026, Panamá comenzará una serie de mesas de diálogo bilaterales con los países miembros del bloque, con el fin de establecer acuerdos que favorezcan el intercambio de bienes y servicios. Esta iniciativa representa una oportunidad sin precedentes para acceder a un mercado que agrupa a millones de consumidores potenciales en Sudamérica.

Para que esta integración sea exitosa, el rol de los operadores logísticos y del freight forwarder será vital. Estos actores permitirán que las empresas panameñas naveguen las complejidades del transporte transcontinental, asegurando que los productos nacionales compitan en igualdad de condiciones en mercados como los de Brasil, Argentina o Uruguay. Las autoridades han enfatizado que este acercamiento se realizará de forma técnica y pausada, garantizando que cada paso de la negociación proteja los intereses de la industria local y potencie las ventajas comparativas del istmo.

Impulso a la producción local y seguridad comercial

A pesar de la ambiciosa agenda de apertura, el Gobierno ha sido tajante al señalar que el crecimiento hacia afuera no se hará a expensas del sector primario nacional. La estrategia de exportación panameña se enfocará en productos estrella y servicios de alto valor añadido, buscando nichos de mercado donde la calidad sea el factor diferenciador. Se espera que sectores como la agroindustria y la tecnología sean los mayores beneficiados de estos nuevos tratados, permitiendo que el sello "Hecho en Panamá" gane terreno en el exterior.

Por otro lado, la dinámica de importación también se verá optimizada mediante la simplificación de trámites y la digitalización de procesos aduaneros. Esto facilitará la entrada de insumos necesarios para la industria nacional, reduciendo costos operativos y mejorando los precios para el consumidor final. El objetivo final es crear un ecosistema donde el flujo de mercancías sea ágil y transparente.

Finalmente, la seguridad jurídica y la estabilidad económica siguen siendo las principales cartas de presentación de Panamá para atraer a los grandes inversores. Con la implementación de estas políticas, el país no solo busca mejorar sus cifras macroeconómicas, sino generar un impacto social positivo mediante la creación de empleos especializados y el fortalecimiento de la cadena de suministro regional. El 2026 se perfila, por tanto, como el año en que Panamá reafirmará su vocación de servicio al comercio mundial.

 


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IB

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