Actualidad Mundial

Actualidad Mundial | Interborders
25 de agosto de 2026 0 Comentarios
Paro de prácticos
El paro de prácticos y pilotos contra el Decreto 690/2026 dejó buques varados en las principales terminales y ya golpea la salida de granos y energía.

El paro portuario en Argentina volvió a poner sobre la mesa algo que los operadores de comercio exterior conocen bien: cuando se frena el practicaje, se frena la exportación. La medida de fuerza que iniciaron los prácticos, pilotos y baqueanos en rechazo al Decreto 690/2026 dejó buques varados en las principales terminales del país y encendió las alarmas de importadores y exportadores que dependen del río para mover su carga.

Para quien coordina embarques desde Buenos Aires o el interior, el conflicto no es un tema político lejano: es una variable operativa que altera cronogramas, ocupa depósitos más tiempo del previsto y encarece cada día de demora. Vale la pena entender qué se discute y, sobre todo, cómo blindar la operación mientras dure la incertidumbre.

Buques de carga varados en una terminal del río Paraná durante el paro portuario en Argentina

¿Qué motivó el paro en los puertos argentinos?

El detonante fue el Decreto 690/2026, publicado a comienzos de agosto, que desregula la actividad del practicaje. La norma crea un registro abierto de prácticos habilitados, permite que los buques contraten libremente a los prestadores, elimina restricciones para el ingreso de nuevos profesionales y le asigna a la Agencia Nacional de Puertos y Navegación la potestad de fijar tarifas máximas.

Los gremios sostienen que el cambio vulnera convenios colectivos, golpea la estabilidad laboral de las dotaciones y flexibiliza normas de seguridad en la navegación fluvial y marítima. Su postura fue tajante: no se sientan a negociar si antes no se suspende o deroga el decreto. El Gobierno respondió intimando formalmente a más de 500 prácticos y pilotos para que retomaran funciones, con la advertencia de sanciones administrativas y denuncias penales.

El practicaje, un cuello de botella estratégico

El practicaje parece un eslabón invisible hasta que falta. Son los profesionales que maniobran los buques en ríos, pasos y canales de la hidrovía, donde el margen de error es mínimo. Sin ellos, ningún barco de gran porte entra ni sale de una terminal. Por eso una medida acotada en número de personas puede paralizar el flujo de divisas de todo un país: el poder de presión se concentra justo en el punto donde la logística no tiene plan B inmediato.

¿Cómo golpea el paro a las exportaciones e importaciones?

El epicentro está en Santa Fe, por donde sale más del 80% de las exportaciones de granos, harinas y aceites. Allí decenas de buques quedaron a la espera de maniobras de ingreso o salida, con la consiguiente acumulación de costos por demora que recae sobre las agroexportadoras. Cada jornada de buque detenido en rada se traduce en sobrestadías y en ventanas de atraque que se corren sin fecha firme.

Prácticos y pilotos maniobrando un buque en un canal de la hidrovía

El impacto no se limitó al agro. Un buque que transportaba arenas silíceas e insumos para las operaciones de fractura en Vaca Muerta no pudo completar su amarre, lo que preocupó a las operadoras de la cuenca neuquina. El bloqueo simultáneo de dos fuentes centrales de divisas —agroindustria y energía— mostró hasta qué punto la economía argentina depende de un puñado de puntos logísticos sensibles.

Efecto acumulado: el problema no termina cuando termina el paro

Un aspecto que suele subestimarse es el arrastre. Cuando se normaliza el servicio, las terminales no vuelven a cero: hay una fila de buques que esperan atraque y una programación que se reordena durante días. Ese efecto acumulado estira los plazos de emisión de embarques y puede desacomodar toda la cadena, desde la reserva de bodega hasta la llegada a destino. Para el importador, se traduce en mercadería que demora; para el exportador, en compromisos comerciales que se tensan.

¿Qué puede hacer un importador o exportador para mitigar el impacto?

No se puede controlar un conflicto gremial, pero sí se puede reducir la exposición. En estos escenarios, la diferencia la marca la anticipación y el acompañamiento de un agente de carga que lea la coyuntura en tiempo real. Algunas medidas concretas que ayudan a sostener la operación:

Revisar la programación de embarques y priorizar la carga más sensible al tiempo; mantener comunicación estrecha con la terminal para conocer el estado real de las ventanas de atraque; contemplar rutas o puertos alternativos cuando la carga lo permita; y coordinar el almacenaje para que la mercadería no quede a la intemperie ni genere costos extra mientras se despeja el tránsito.

En Interborders trabajamos estos cuadros de situación desde la operación diaria: seguimiento de arribos, coordinación aduanera y depósito propio en Buenos Aires que permite absorber demoras sin frenar la cadena. La clave está en decidir con información, no con el diario del lunes.

Playa de contenedores en un puerto argentino a la espera de operación

Un conflicto que se inscribe en un debate más amplio

La disputa por el practicaje no es un hecho aislado: forma parte de la discusión de fondo sobre la reforma laboral y el rol del Estado en actividades consideradas estratégicas. Para el sector de comercio exterior, lo relevante es que estas tensiones se descargan sobre la logística, que funciona como caja de resonancia de cualquier cambio regulatorio. Mientras el marco no se estabilice, la planificación logística seguirá siendo el mejor seguro contra la volatilidad.


0 comentarios

IB

No posee comentarios

¡Let's talk!

We are here to help you

Leave us your concern here

avatar