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31 de agosto de 2026 0 Comentarios
CONFLICTO PORTUARIO
Más de 400 camiones permanecen varados en los accesos al puerto bahiense porque URGARA y la Cámara de Puertos Privados Comerciales no logran cerrar la paritaria, pese a una oferta de aumento del 31,99% anual.

El conflicto portuario en Bahía Blanca lleva ya varios días sin destrabarse y golpea de lleno la salida de granos en un tramo activo del calendario agroexportador. Desde el 27 de agosto, la Unión Recibidores de Granos y Anexos de la República Argentina (URGARA) mantiene un reclamo salarial frente a la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) que dejó más de 400 camiones detenidos en los accesos a las terminales, con un pico de 500 unidades un día antes. La Secretaría de Trabajo dictó conciliación obligatoria, pero el sector denuncia que la medida no se está cumpliendo.

¿Qué reclama URGARA en la paritaria con la Cámara de Puertos Privados?

La oferta empresaria sobre la mesa contempla un incremento anual del 31,99%, por encima del IPC proyectado de 30,20% para el período, más una suma extraordinaria de $359.095 para los trabajadores de tercera categoría. El sindicato rechaza, además, dos puntos que no figuran en esos números: la exigencia de horas extraordinarias y la rotación de personal entre sectores dentro de las terminales.

Ese detalle explica por qué la negociación sigue trabada pese a una cifra porcentual que, en el papel, supera la inflación esperada. Para URGARA, aceptar la rotación entre sectores implica ceder condiciones operativas que van más allá del salario mensual. Mara Mentoro, directora nacional de Relaciones del Trabajo, dictó la conciliación obligatoria; gremio y cámara coinciden en que no se está cumpliendo, y ya quedó fijada una audiencia para investigar el incumplimiento, según pudo reconstruirse de fuentes del sector portuario consultadas por Infobae.

¿Cómo impacta la demora en la exportación de granos?

Bahía Blanca concentra buena parte del despacho de granos y subproductos del sur bonaerense y de La Pampa. Un camión varado en el acceso no es solo un flete que se pierde: es un turno de descarga que se corre, un buque que espera en rada y, en algunos casos, una carta de crédito atada a fechas de embarque que empieza a correr riesgo de vencer.

El propio sector habla de incumplimientos hacia el exterior, es decir, de contratos de venta externa que no se van a poder honrar en los plazos pactados si el paro se extiende. Eso golpea directo el ingreso de divisas en una cadena de suministro agroexportadora que depende de la coordinación fina entre productor, acopiador, terminal portuaria y naviera. Cada día adicional de parate reduce ese margen de maniobra.

¿Qué puede hacer un exportador con un embarque ya reservado?

Cuando el conflicto estalla con el buque ya nominado y la carga en camino, las opciones son acotadas, pero existen. Renegociar el turno de descarga con la terminal apenas se detecta la demora suele ser más efectivo que esperar a que se resuelva el paro: muchas terminales reordenan la fila de camiones en cuanto se destraba el conflicto, y llegar tarde a ese reordenamiento cuesta días adicionales de espera.

La comunicación temprana con la naviera también pesa. Un exportador que avisa la demora antes de que se cumpla el free time evita, o al menos negocia, cargos por demora en destino y sobreestadía de contenedores. Documentar cada etapa del atraso —horarios de llegada al acceso, constancias emitidas por la terminal, comunicaciones cursadas al despachante— arma el respaldo necesario para un reclamo posterior o para justificar el incumplimiento ante el comprador en el exterior.

La lección de fondo es otra: para las cargas más sensibles al plazo conviene planificar un puerto alternativo desde el diseño de la operación, no improvisarlo cuando el conflicto ya estalló. Trabajar con un agente de carga que coordine el transporte terrestre en Argentina hacia más de una terminal, y que además resuelva la gestión aduanera del despacho, reduce la exposición a un conflicto puntual como el de Bahía Blanca.

Una obra de US$97 millones que no frena el conflicto de hoy

En paralelo al conflicto gremial, y sin relación directa con él, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca avanza con la licitación de un dragado de profundización del canal principal de acceso, con ofertas recibidas hasta el 27 de julio por hasta US$97 millones. La obra prevé llevar la profundidad de 45 a 51,5 pies en un tramo de entre 65 y 70 kilómetros de canal —particularmente en el sector de Puerto Rosales—, con doce meses de ejecución y un contrato de mantenimiento a quince años.

El objetivo de fondo es habilitar la carga plena de buques Suezmax con crudo de Vaca Muerta y posicionar a Bahía Blanca como puerto complementario de la futura terminal VLCC de Punta Colorada. Son dos planos distintos del mismo puerto: uno de infraestructura de largo plazo, con cifras en dólares y plazos de años; otro de gestión cotidiana, donde una paritaria trabada frena camiones hoy mismo. La obra de dragado no resuelve una fila de 400 camiones en los accesos, y conviene no confundir un anuncio de inversión con una garantía de previsibilidad operativa inmediata.

Mientras se define la conciliación obligatoria, la recomendación para quienes tienen carga en tránsito hacia Bahía Blanca es concreta: monitorear el estado del conflicto día a día y mantener un canal directo con su operador logístico para reprogramar sin perder el turno de embarque. En Interborders hacemos ese seguimiento para clientes con operaciones en Bahía Blanca y en otros puertos del país; si tenés un embarque en riesgo por la demora, podés contactar a nuestro equipo de comercio exterior para evaluar alternativas de reprogramación.


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