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El arancel de Estados Unidos a Chile sigue vigente y sin fecha de resolución. Desde el 23 de julio, Washington aplica un gravamen del 12,5% sobre una porción significativa del comercio bilateral, y la segunda ronda de negociaciones, cerrada el 25 de agosto, terminó sin acuerdo: el equipo estadounidense volvió a Washington a evaluar los argumentos chilenos y todavía no hay una nueva reunión presencial agendada.
Mientras tanto, el reloj sigue corriendo para cada exportador que hoy despacha salmón, uva, vino o arándanos hacia ese mercado.
Qué parte del comercio chileno queda expuesta
La foto actual es precisa: el 53,6% de las exportaciones chilenas, equivalentes a US$10.707 millones, circula libre de gravamen. El 40,3% restante paga hoy el 12,5%. Dentro de ese porcentaje están los productos que más pelea Chile en la mesa de negociación: salmón, uvas, vino, frutas congeladas, arándanos frescos y harina de pescado, todos rubros con peso propio en la canasta exportadora y con Estados Unidos como comprador relevante.
El argumento chileno no es menor: en el caso del salmón, la industria remarca que Estados Unidos no produce el producto a escala comercial, por lo que el arancel no protege ninguna industria local. Es, en los hechos, un costo puro sobre el consumidor y el importador estadounidense, no una barrera defensiva.
El arancel entró en vigencia el 23 de julio y no es una medida exclusiva contra Chile: forma parte de un paquete que afectó a 54 países en simultáneo, aplicado bajo el argumento de incumplimientos en materia de trabajo forzoso. Eso le da a Chile compañía a la hora de reclamar, pero también le resta margen de negociación bilateral: Washington difícilmente vaya a hacer una excepción puntual sin revisar el criterio para el resto de los países alcanzados.
Cómo sigue la negociación y quién se sienta en la mesa
La ronda del 25 de agosto reunió a Jeffrey Goettman, representante adjunto de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), con Paula Estévez, subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales de Chile, y sus respectivos equipos técnicos. Chile presentó argumentos producto por producto para pedir la baja o la eliminación del arancel. Goettman se llevó esos argumentos a Washington para analizarlos, y el intercambio que sigue es por videoconferencia, sin visitas presenciales programadas por ahora.
Qué espera el sector privado
Los gremios exportadores esperan definiciones del Gobierno antes de moverse. En el sector salmonero, el tono es de cauteloso optimismo, apoyado en el argumento de que un arancel sin industria doméstica que proteger tiene menos sustento político para sostenerse en el tiempo. Nadie, sin embargo, pone fecha a una resolución.
Qué conviene hacer mientras no hay resolución
La recomendación operativa es simple y poco cómoda: presupuestar cada embarque con el arancel vigente, sin descontar de antemano una rebaja retroactiva que todavía depende de una negociación sin cronograma cerrado. Para un exportador de salmón o fruta, esto también es un buen momento para revisar el Incoterm bajo el que se factura cada operación —quién asume el costo arancelario en destino no es un detalle menor cuando ese costo puede cambiar de la noche a la mañana— y para evaluar, en paralelo, destinos alternativos en Asia o Europa para el volumen que hoy absorbe el sobrecosto en Estados Unidos.
Un freight forwarder con experiencia en carga reefer y en la clasificación arancelaria de productos agroindustriales puede anticipar el impacto real de cada escenario de negociación antes de que se confirme, en lugar de reaccionar cuando el arancel ya está aplicado en la factura.
También conviene mirar el calendario propio del sector frutícola chileno: la próxima temporada de exportación de cerezas y otras frutas de carozo empieza a organizarse en los próximos meses, y reservar capacidad de contenedor reefer con navieras que ya operan hacia mercados alternativos a Estados Unidos puede ser una cobertura más eficaz que esperar una definición arancelaria que todavía no tiene fecha.
Si tu empresa exporta salmón, fruta o vino hacia Estados Unidos y necesita revisar su estrategia logística frente al arancel, hablá con nuestro equipo de freight forwarder o consultá nuestro estudio aduanero para evaluar alternativas de mercado y clasificación arancelaria
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IB
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